No soy experta en el tema, ¿o sí?

Hoy os quiero contar un poquito de mi vida…

Como ya sabéis tengo 3 hijos, uno de 17, otro de 14 y el pequeño con 9 casi 10.

La parte de mi vida que os quiero contar está relacionada con dos de mis hijos, el mediano y sobre todo el pequeño.

Os pongo en situación, hace 7 años por estas fechas, ya casi terminando el curso, me llamaron desde el departamento de orientación del cole de mis hijos, querían hablar conmigo sobre mi hijo el mediano, que por entonces estaba en 2º de primaria, por teléfono me dijeron que no me preocupase. Y digo yo ¿Cómo se hace eso?

Acudí a la cita, temblando, por no decir algo más fuerte y malsonante. Me recibió la psicóloga que se encargaba del ciclo y la tutora del niño. Me contaron que habían detectado una dificultad de aprendizaje , lo que hoy llaman DEA, en el niño, que no estaban seguros y que la cita sobre todo, era para pedir mi consentimiento para realizarle pruebas. Para ser concretos y poner nombre a esa dificultad es “Dislexia”. Yo en ese momento os podéis imaginar como me quedé, no sabía ni que decir, ni nada. Conocía el tema de la dislexia de oídas como la mayoría de la gente, pero en realidad no sabía nada. Por supuesto que firme el consentimiento. Antes de que se acabase el curso, el resultado se confirmaba: Dislexia.

Me explicaron en lo que consistía, entre eso y lo que yo había podido leer desde que me dijeron que podía ser, empezaron a cuadrarme muchas cosas de mi hijo. “Comoqueescribieralascosasjuntas”, como veis aquí, o que cambiase “ne” las oraciones letras y ya no hablamos del tema faltas de ortografía o los errores con la b y la d, la g y la p, etc…

Academicamente el niño no iba muy mal, bueno iba aprobando todo menos lengua, evidentemente, y me dijeron que según era el niño , nosotros deciamos que como Heidi y Marco a la vez, vamos muy infantil, y lo que habían visto, me aconsejaban que repitiera curso, que me lo pensase, porque la última palabra la tenía yo, ya que podía pasar a 3º porque no le había quedado matemáticas.

Os podéis imaginar como salí de la reunión… María Magdalena, llorando, no era nadie a mi lado. Lloraba,  sopesaba y le daba vueltas a la cabeza. Al final mi decisión es que el niño repitiese como me habían aconsejado. Pase todo el verano llorando, pensando que todos sus amigos iban a pasar de curso y él se quedaría, ¿Qué iba a hacer el pobre? y comeduras de coco de esas que las madres siempre tenemos en la cabeza.

Llegó Septiembre el niño empezó el cole, con compañeros nuevos, entró contento, mientras yo me quedaba con la angustia de qué pasaría… salió, y salió contento no, lo siguiente, emocionado y entusiasmado, había conectado perfectamente con los niños de su clase, que ya se conocían todos de 1º, pero sobre todo había conectado con una niña I, desde aquí mi mas eterno agradecimiento a ella, se me saltan las lágrimas sólo de pensarlo. El curso pasó y lo superó, no sólo eso, sino con muy buenas notas. No sé que hubiera pasado si hubiese decidido que no repitiera, lo mismo le hubiera ido bien, pero como no lo sé y ahora que ya está en 1º de la ESO le va estupendamente, no me arrepiento de esa decisión que tomé en ese momento. Es verdad y también se lo tengo que agradecer a los profes de primaria que tubo y al sistema de aprendizaje con las adaptaciones y las facilidades del cole al que iba. Tengo que dar las gracias a Mayte, su profe de Lengua, dura y exigente, pero igual de excelente persona y profesora.

Desde hace 7 años he leído mucho sobre la dislexia,  puedo decir que no soy una experta, psicóloga, pedagoga o profesora, pero que sé muchas cosas, por lo que he leído y por lo que he vivido y sobre todo porque la historia se ha vuelto a repetir con mi hijo pequeño, pero con algo adicional, ahora no sólo “tenemos” y digo tenemos, porque aunque yo no la tenga, o lo mismo sí ya que por lo visto la dislexia tiene un alto componente genético,  lo sufro igualmente,  esta DEA también tiene nombre y es “Discalculia”.

Si la dislexia es poco conocida, la discalculia ni os cuento… Abreviando, es lo mismo que la dislexia pero con los números, mi hijo es incapaz de aprender las tablas de multiplicar, cuando tiene un problema, no sabe si sumar, restar, multiplicar o dividir, aunque el concepto de cada una de las operaciones lo tiene claro. Me imagino su mente ante un papel con un problema, y tiene que ser un caos.

Para no alargar más este post lo dejo aquí, y en el próximo os contaré como descubrí esto y lo que estamos haciendo.

Sólo os digo que según comentarios de algunos profesionales ya estoy llegando a nivel experta en estos temas. Y según yo aún me queda un largo camino por recorrer, en el que muchas veces me dan ganas de tirar la toalla, pero otras muchas más me caigo, me levanto, me sacudo y sigo para adelante, por ellos y por mí.  Tengo que dar las gracias también a todos los que están a mi lado y que cuando me caigo me tienden la mano.

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